Una conferencia apostó ayer por la integración desde la dieta y el deporte

HUESCA.- Los hábitos saludables son una herramienta que puede favorecer la recuperación de las personas que sufren alguna discapacidad a la vez que mejora su estado físico y psíquico y su integración desde una vida social más activa.

Así se puso sobre la mesa en la jornada "Discapacidad y hábitos de vida saludable" que se celebró ayer tarde en salón de actos del Centro Ibercaja Huesca ante numerosos oscenses que aprendieron, por ejemplo, el valor de la dieta mediterránea y la importancia de recurrir a los alimentos para sentirse mejor.

La sesión, organizada por Disminuidos Físicos de Aragón (DFA) y por el Grupo Hospitalario HLA Clínica Montpellier, abrió en Huesca una nueva edición de un ciclo de conferencias divulgativas que nació hace cuatro años por iniciativa de José Miguel Monserrate, quien fue presidente de la Fundación DFA.

La cita fue presentada por Alfredo Pérez Lambán, director Médico de la Clínica Montpellier, y Tomás Mainar, coordinador del ciclo de conferencias de la Fundación DFA. Además, Rocío Mateo Gállego, especialista en Nutrición y Dietética, impartió una conferencia que complementó con su experiencia personal Nerea Aquilué, usuaria de la Fundación DFA.

Entre el público se encontraba también Marta Valencia, presidenta actual de esta entidad, quien aseguró que las jornadas abordan cada año una temática relacionada con la discapacidad que abre nuevos horizontes e inquietudes.

Respecto al contenido de esta edición resaltó que según qué patologías estas personas deben seguir una nutrición cuidada. "En el caso de sufrir una discapacidad física, como son los usuarios de bastones o de silla de ruedas, hay que mantener una nutrición saludable para no engordar y poder movernos sin un sobrepeso que puede repercutir en nuestra vida autónoma y en nuestra salud", apuntó.

En su intervención Alfredo Pérez Lambán resaltó que "los hábitos de vida saludables son buenísimos tanto siendo una persona con discapacidad como si no, pero hay una serie de características nutricionales, médicas y de actividad física que en esta área tienen su importancia".

Así, recalcó que el tema nutricional es fundamental para este sector de la población que requiere unos cuidados específicos que "le van a ayudar a sobrellevar los problemas cutáneos, el uso de la silla de ruedas y otros como la incontinencia, etcétera", detalló.

Añadió que "la alimentación debe adecuarse al perfil de cada individuo, que debe seguir una dieta lo más sana posible, además de equilibrada al volumen de actividad que realiza o de posibles patologías añadidas, como la diabetes".

Por su parte, Tomás Mainar aportó una ligera idea sobre aspectos positivos que implica el seguimiento de una serie de costumbres saludables a las personas con discapacidad, "que tienen quizá más dificultad para cumplir una serie de hábitos de vida".

"Queremos normalizar. Todos debemos ser iguales a la hora de seguir hábitos saludables deportivos, rechazar adicciones y también en materia de prevención primaria, secundaria y de la salud en general", manifestó.

Añadió que la bondad de los hábitos saludables de vida "mejora la salud, tanto física como psíquica y también implica una vida social más activa, algo que no deben descuidar las personas con discapacidad porque se trata de normalizar a la hora de seguir una vida activa en cuestión de actividades de ocio, culturales, de formación, deporte o para mantener una alimentación sana y rechazar cualquier tipo de adicción", insistió.

A continuación, la ponente Rocío Mateo habló de los hábitos de vida saludables "como herramienta para prevenir enfermedades más que tratarlas" y de cómo lograr este objetivo a través de la alimentación y la actividad diaria. Incidió en la importancia de la dieta mediterránea como patrón alimentario básico y en cuanto a las personas con algún tipo de discapacidad consideró que "la única precaución que deben tener es que quizá tengan la limitación de que no pueden realizar toda la actividad física que desearían, por lo que se trata simplemente de adaptarla a sus condiciones fisiológicas, contando con algún tipo de asesoramiento específico", apuntó.

La visión en primera persona la aportó Nerea Aquilué, una joven de Sabiñánigo de 23 años que sufrió un ictus hace cinco y que relató a los asistentes cómo le han ayudado en su recuperación la dieta sana y el deporte.

"Tengo una discapacidad y he intentado llevar este estilo de vida", comentó la joven, que hoy en día sigue trabajando para superar sus problemas.

Sobre este aspecto aseguró que los hábitos saludables le han ayudado "en todo". "Tanto la alimentación como la actividad física han sido fundamentales. Ya no he podido practicar mi deporte favorito que era el fútbol pero he hecho mucha piscina y la verdad es que los hábitos saludables me han ayudado para que mi vida fuera mucho más positiva", afirmó.
Fuente: Diario del Altoaragón

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