Diego Velázquez emociona a los oscenses con su ejemplo de superación

Con 22 años los médicos le diagnosticaron Esclerosis Múltiple, le dijeron que no podría volver a hacer deporte, que tampoco podría trabajar y que lo más probable era que se quedaría en silla de ruedas el resto de su vida.

Diecisiete años después, Diego Velázquez no anda por la vida, galopa. El año pasado fue campeón del mundo de paratriathlon, pero antes ya había participado en varios Ironman, entre otros, el de Lanzarote, una de las pruebas más duras del mundo.

Los pronósticos iniciales tampoco se cumplieron en lo que respecta a su faceta laboral, de la que puede presumir porque está más que realizado. "Trabajo como comercial, soy concejal de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Aranda de Duero y colaboro con empresas privadas como "coach"". Y, en lo que se refiere a su situación sentimental, tiene una vida "completamente plena", está casado y tiene dos hijos. "Esto demuestra que con la Esclerosis Múltiple se pueden hacer múltiples cosas", dice con humor el burgalés, que ayer conmovió a los oscenses relatando sus años de convivencia con esta enfermedad que afecta a cerca de 47.000 personas en España, alrededor de novecientas de ellas en Aragón, 600.000 en Europa y 2.500.000 en todo el mundo.

La Asociación Oscense de Esclerosis Múltiple organizó ayer en la Diputación Provincial de Huesca una jornada para conmemorar el Día Mundial de esta enfermedad, con el objetivo de acercar al público la realidad de la Esclerosis Múltiple, una de las enfermedades neurológicas más comunes entre la población de 20 a 30 años. El encuentro, que contó con la asistencia de la concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Huesca, Marta Escartín, entre otras autoridades, estuvo protagonizado por la conferencia del coordinador de la Unidad de Nutrición del Hospital San Jorge, José Antonio Chena, y de su enfermera Carmen Urzola, así como por la conmovedora intervención de Diego Velázquez, que puso el colofón a la jornada relatando su experiencia y dando a los asistentes una lección de vida.

El arandino empezaba a despuntar en la élite del deporte profesional cuando los médicos le diagnosticaron Esclerosis Múltiple, "un duro golpe que hizo que se me cayera el mundo encima", relató. Pero Diego no es de los que se rinden fácilmente, sus años dedicado al deporte, así como su espíritu de superación y sacrificio le hicieron dar "un golpe en la mesa" y plantar clara a la enfermedad.

Cree que su "carácter luchador" fue lo que le dio fuerzas. "El hecho de venir del mundo del deporte me ha ayudado, porque conozco el límite del cuerpo, el sacrificio y el esfuerzo. Esta es una enfermedad discapacitante que te obliga a que te plantees una estrategia y así lo hice, me propuse estar lo más fuerte posible para ganarle metas a la Esclerosis Múltiple y lo conseguí".

Al principio, cuando le diagnosticaron la enfermedad apenas había oído hablar de ella. "No tenía ni idea de qué iba, lo único que vi fue un ambiente totalmente derrotista, no se sabía absolutamente nada de la Esclerosis, pero con los años ha habido avances, yo prácticamente he crecido con ella y ahora se sabe un poquito más, existen moléculas que pueden llegar a retardarla e incluso parlalizarla, además de que los tratamientos están mucho más avanzados".

Aunque el diagnóstico llegó a los 22 años, cree que padeció la enfermedad varios años antes. En sus entrenamientos y en sus competiciones notaba más fatiga de la habitual. "Pasé de competir en ciclismo en un altísimo nivel a no poder acabar una carrera, notaba una debilidad extrema, hormigueo en los brazos, tuve incluso pérdidas de visión y de equilibrio, pero no le di importancia hasta que tuve un brote muy fuerte que me dejó bastante incapacitado durante meses, fue cuando me dieron el diagnóstico".

Estuvo ingresado 28 días en el hospital y poco a poco fue asimilando la nueva situación. Los inicios fueron "muy duros", reconoció. "Cuando me dijeron que no iba a poder trabajar y que no podría hacer deporte sentí cómo con 22 años se me había acabado la vida". Le costó dos años recomponerse de este batacazo, pero finalmente lo hizo. "Di un golpe en la mesa y le dije al médico que no sólo iba a volver a trabajar sino que algún día haría el Ironman de Lanzarote". En la actualidad, Diego ha superado esta prueba tres veces.

Con determinación y haciendo gala de una capacidad de superación inaudita, el atleta tomó una decisión, recuperar su vida, y a ello se ha dedicado durante estos años. "Ha habido momentos de recaídas, de complicaciones de salud, pero los he ido superando, solo ha habido que modificar la medicación, pararse y estudiar el nuevo estado para poder seguir teniendo la vida que siempre he querido tener".

Porque, aunque ser campeón del mundo de paratriathlon o haber quedado en el puesto 18 a nivel mundial, compitiendo con personas que no padecían ninguna enfermedad, supone una inyección de orgullo y vitalidad para el atleta, lo realmente importante para él es ser competitivo en el día a día. "Ser campeón del mundo me la trae al fresco, el verdadero triunfo es competir con personas que están sanas en el día a día, en mi trabajo, ser pleno en mi vida, y vivir como he querido, a pesar de tener una enfermedad que da mucha guerra".

"El secreto para conseguirlo es que he sido mejor mecánico que nadie con un motor que tenía una serie de fallos, al que le he sabido sacar el máximo rendimiento". Y es que, opina que la enfermedad le ha hecho sacar "lo mejor" de sí mismo para hacer "lo que siempre" ha deseado hacer.

Su experiencia fue ayer en Huesca un ejemplo que conmovió al público, al que le brindó un mensaje de esperanza, sobre todo a aquellas personas que sufren esta patología y a sus familiares. Y, aunque no quiso entrar en detalles escabrosos, Diego no engañó a nadie, "es una enfermedad que te acompaña desde que te levantas y hasta que te acuestas, que te obliga a visitar al médico con más frecuencia de la que desearías y a tomar medicación cada día".

Para afrontarla, el atleta recomendó ir "con todo el armamento". "Es una enfermedad extremadamente compleja que no se puede combatir con una espada de madera, hay que ir con una de acero. Tomar el tratamiento no va a ser suficiente, querer curarse, tampoco, si dejas de hacer actividades estarás más cansado, si dejas de trabajar luego te costará más volver, la Esclerosis Múltiple obliga a hacer cambios, a cambiar las estrategias de vida, porque si no te mueves no vas a conseguir nada".

Para acabar, una última advertencia: "En esta enfermedad ni todo es actitud ni todo es tratamiento, hay que adoptar una estrategia multifactorial, todo suma y todo resta. Las horas que descansas, la dieta que llevas, si fumas o si bebes, afecta. La apatía resta y la ilusión suma". Así que nada de derrotismos, el ejemplo de Diego Velázquez es claro: "Querer es poder. La mente es el motor del cuerpo, si te caes, te levantas".
Fuente: Diario del Altoaragón. 30/05/2014

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