Compartimos el texto leído ayer por Gloria Ruiz Picazo, familiar y cuidadora de su hermana con discapacidad en el acto «Hermanos y discapacidad» organizado por el grupo de Apoyo a familias de CADIS Huesca con motivo del Día Internacional de las personas cuidadoras.

«Ser hermana de alguien con discapacidad es un viaje distinto, lleno de aprendizajes que no todos llegan a conocer. Es mirar el mundo con otros ojos, aprender que el amor no siempre se dice con palabras, y que los pequeños logros son victorias gigantes.
Cuidar a mi hermana no es solo una responsabilidad, es un acto de amor profundo, una promesa silenciosa que se renueva cada día. Soy testigo de su lucha, su esfuerzo y su forma única de brillar. Y aunque a veces el camino se hace difícil, nunca caminamos solas: cada sonrisa, cada abrazo y cada avance nos recuerda por qué vale la pena.
Ser hermana cuidadora es ser fuerte sin dejar de ser tierna, es aprender la paciencia, el respeto y la empatía en su forma más pura. Es entender que cuidar no nos resta, nos multiplica. A todos los hermanos y hermanas que cuidan con el corazón: gracias. Su amor transforma, inspira y deja huellas que perduran para siempre.
Hay lazos que no se explican, solo se sienten.
Desde niñas aprendimos que el amor tiene mil formas:
a veces ríe, a veces calla, a veces camina lento, o necesita que le tomen la mano.
Cuidarte Lucía no es una carga, es un llamado del corazón.
Es aprender que la paciencia también puede ser ternura,
que un gesto pequeño puede ser un universo,
que los silencios entre nosotras hablan más que las palabras.
Tu fuerza me enseña cada día lo que significa vivir de verdad.
Eres mi espejo más puro,
mi lección constante de valentía,
mi compañera de ruta en un camino que no elegimos,
pero que caminamos juntas, paso a paso,
con amor, con cansancio a veces,
pero sobre todo, con una fe que no se apaga.
Ser tus ojos, tus manos o tu voz a veces,
no me hace más grande:me recuerda que todos necesitamos de alguien,
que el amor es el único idioma que nunca se olvida.
Porque cuidar de ti Lucía es también cuidarme,
es descubrir que en la fragilidad hay una fuerza inmensa,
y que en este lazo de hermanas
hay algo más fuerte que la sangre:
la promesa silenciosa de estar siempre, una para la otra.
Gloria Ruiz Picazo


