Fundación Valentia Tutelar pasa a denominarse Valentia Curatela para reforzar un modelo de apoyo centrado en la persona

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Después de más de 40 años acompañando a personas con discapacidad intelectual y a sus familias, Fundación Valentia da un nuevo paso en su camino de adaptación y compromiso con los derechos de las personas: Fundación Valentia Tutelar pasa a denominarse Valentia Curatela.

Este cambio de nombre responde a una evolución legislativa que avanza hacia modelos cada vez más respetuosos con la autonomía, la voluntad y las decisiones de las personas con discapacidad. Pero, sobre todo, refleja algo que en Valentia siempre ha sido una realidad: las personas están en el centro, hoy y siempre.

Aunque la Fundación se constituyó formalmente en 2017, Valentia acumula más de 40 años de experiencia acompañando a personas con discapacidad intelectual y a sus familias. “Este cambio de nombre no es un punto y aparte, sino una continuidad natural de lo que llevamos haciendo desde siempre: poner a la persona en el centro y caminar a su lado”, explica Juan Blas Pérez, presidente de Valentia Curatela.

Desde entonces —y también ahora— su misión ha sido clara: acompañar, apoyar y cuidar, ofreciendo respuestas ajustadas a cada persona y a cada familia, entendiendo que la mejor atención es siempre compartida.

El cambio de Tutelar a Curatela supone una continuidad coherente con la manera de trabajar de la entidad. Cambia el nombre, pero la esencia es la misma: respetar las decisiones de las personas con discapacidad, fomentar su autonomía, acompañarlas en la toma de decisiones y prestar apoyo sólo allí donde realmente se necesita, durante todo su proceso vital.

La nueva denominación se enmarca en la Ley 8/2021 y en la posterior reforma del Código de Derecho Foral de Aragón, que suponen un cambio de paradigma: se pasa de modelos sustitutivos a un sistema de apoyos que prioriza la voluntad, los deseos y las preferencias de la persona. “La curatela habla de acompañar, no de decidir por nadie. Nuestro papel es ofrecer apoyo allí donde se necesita, ni más ni menos”, señala Gema Laplana, directora de Valentia Curatela.

El vínculo con Valentia

Actualmente, 54 personas cuentan con el apoyo de Valentia Curatela en la provincia de Huesca. Cada acompañamiento es único y se construye desde el conocimientoprofundo de la persona, su historia, sus deseos y su entorno familiar. “Sabemos que las mejores respuestas llegan cuando se trabaja con toda la familia. Decidir nunca es un acto aislado, y por eso acompañamos desde la escucha y el conocimiento profundo”, añade la responsable de la Fundación.

Esa mirada a largo plazo es también la base de uno de los programas más valorados por las familias: “Compromiso futuro”, anteriormente conocido como programa de pretutelas. Un espacio de trabajo previo, conjunto y sereno, en el que participan las personas con discapacidad, sus familias y los futuros curadores.

El objetivo es claro: que, cuando llegue el momento de que Valentia asuma la curatela, pueda hacerlo de la forma más ajustada posible a las necesidades, preferencias y decisiones de cada persona. Hoy, 24 familias forman parte de este programa, que se ha consolidado como una herramienta clave de confianza y tranquilidad.

“Compromiso futuro” funciona porque da tranquilidad. Las familias saben que, cuando llegue el momento, habrá un conocimiento real de la persona, de su historia y de lo que quiere para su vida”, subraya Laplana.

De hecho, muchas de las familias que eligen Valentia Curatela lo hacen porque ya confían en la entidad en su conjunto:“Quieren que ese vínculo continúe cuando ellas ya no estén, y eso es una enorme responsabilidad que asumimos con compromiso y cercanía”, afirma Juan Blas Pérez. “Saber que existe un acompañamiento coherente, humano y profundamente respetuoso genera una enorme tranquilidad”, añade.

Valentia Curatela es, en definitiva, la expresión de una manera de entender el apoyo: caminar juntos, persona, familia y entidad, convencidos de que cuanto más compartido es el proceso, mejor es la respuesta. Evolucionar para seguir cuidando, acompañando y respetando. Siempre desde la cercanía. Siempre desde la confianza. “Cambia el nombre, pero no cambia nuestra esencia. Seguimos creyendo que cuanto más compartido es el camino, mejor es la respuesta”, concluye Gemma Laplana.

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CADIS Huesca
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