El salón de actos de la Caja Rural de Aragón acogió en la tarde de ayer la mesa debate “Hermanos y discapacidad. Comunicación y acompañamiento familiar”.
Organizada por el Grupo de Apoyo a familias de CADIS Huesca, reunió a profesionales y familiares en torno a la gestión emocional de la discapacidad en el seno de las familias.
El acto ha contado con la colaboración de la Fundación Caja Rural de Aragón y el Gobierno de Aragón
Más de medio centenar de personas conformaron un público muy participativo en la jornada “Hermanos y discapacidad. Comunicación y acompañamiento familiar”, que tuvo lugar ayer en conmemoración del Día internacional de las personas cuidadoras que se celebra el 5 de noviembre. En ella profesionales de entidades vinculadas a CADIS y familiares de personas con discapacidad reflexionaron sobre la situación de los hermanos y hermanas de personas con discapacidad en el seno familiar.
Una situación en la que tradicionalmente han sido los grandes olvidados, ya que el foco principal y la atención suele, o solía, recaer en el miembro más vulnerable de la familia.

Entre los asistentes al acto, celebrado en el salón de actos de la Fundación Caja Rural de Aragón, se encontraban el subdelegado del Gobierno en Huesca, Carlos Campo, los concejales del Ayuntamiento de Huesca Fernando Sarasa, Concha Bailac y Susana Oliván concejal y presidenta del Área de Servicios Sociales de la Comarca de Hoya de Huesca/Plana de Uesca. la directora provincial de Educación, Mónica Martínez, el presidente de la Fundación Arcadia, José Luis Laguna y la gerente de CADIS Huesca, Marta Peña.
La jornada, organizada en torno a una mesa debate en la que participaron Sara Sin Lambán, psicóloga sanitaria de AFDA, Ángel Rus Foronda, técnico de desarrollo de proyectos de vida en el Centro Joaquín Costa de Valentia en Barbastro, Jesús Falceto Fernández, psicólogo responsable del área de adultos de Down Huesca, Reyes Cortés Carruesco, hermana y miembro de la Asociación AFAPEM-HU, Gloria Ruiz Picazo, familiar y cuidadora de su hermana con discapacidad y Jesús Rodríguez García, familiar de una persona con discapacidad, abordó una cuestión de la que aún hoy en día no es fácil hablar, y a la que el Grupo de Apoyo a familias de CADIS Huesca quería brindar todo el protagonismo en una jornada como esta desde hacía ya bastante tiempo. Se quería hablar acerca del papel fundamental de los hermanos y hermanas como pilares emocionales y acompañantes esenciales; un papel que, sin embargo, ha permanecido en un segundo plano.

En el acto, moderado por Aroa Almazán Buisán, responsable del Área de Familias de CADIS Huesca, se pudo comprobar cómo el paso del tiempo y la evolución de la sociedad ha mejorado la comprensión por parte de los hermanos y hermanas de personas con discapacidad de su situación, y cómo el entorno familiar ha virado hacia una creciente normalización.
Desde los ejemplos aportados en la mesa de debate por intervinientes que abiertamente manifestaban que su familia “escondía la discapacidad e imponían el cuidado de la persona con discapacidad al hermano o hermana sin discapacidad” a los más jóvenes, testigos de una mayor normalización “y de una manera natural de vivir la discapacidad en mi familia”.
Durante hora y media, profesionales y familiares compartieron experiencias, emociones y estrategias sobre cómo afrontar la discapacidad desde la comunicación, la aceptación y la planificación conjunta. Se abordaron cuestiones clave como la comunicación entre los miembros de la familia, la gestión emocional, la autonomía de las personas con discapacidad y la necesidad de naturalizar y hablar abiertamente sobre la discapacidad.
Los ponentes, profesionales y familiares, coincidieron en la importancia de incluir a todos los miembros del núcleo familiar en la toma de decisiones y fomentar espacios de escucha, respeto y empatía.

Como algunas conclusiones principales de la jornada de ayer -germen de futuras acciones del Grupo de Apoyo- encontramos que la discapacidad dentro del entorno familiar requiere comunicación, empatía y planificación conjunta. Que es esencial naturalizar la discapacidad y promover la autonomía personal de las personas con discapacidad para reducir la sobrecarga familiar. Y, muy importante la necesidad de dejarse acompañar, porque “las asociaciones estamos para ayudar, pero las familias deben vencer el miedo a pedir apoyo” manifestaba ayer en la clausura del acto Ángel Rus.
El Grupo de Apoyo a familias cuenta con la participación de las entidades Alzheimer Huesca, AODEM Huesca, Parkinson Aragón, Autismo Huesca, Valentia, ASAPME Huesca, ASPACE Huesca, Asociación San Francisco de Sales de Hipoacúsicos, Cruz Blanca Huesca, AFDA Huesca, Asociación Down Huesca, AFAPEM y Arcadia, y trabaja por promover la inclusión social, la autonomía personal y la calidad de vida de las personas con discapacidad y sus familias, además de favorecer su participación activa en la sociedad.



